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Hípica – Trigal: Clásico Selección de Potrillos, 1990

octubre 24, 2006 Deja un comentario

En su breve visita a Lima, su servidor Mediodiablo tuvo el privilegio de desempolvar esta joya de los anales del Hipódromo de Monterrico. Se las presentamos con mucho orgullo y nostalgia.

Allá en 1990, un hermoso pura sangre llamado Trigal, perteneciente a Teru, abuelo del Mediodiablo, ofreció una emocionante y romántica carrera. Como Rocky I, no ganó, y de ahí el romance quizá.

El potrillo era poco conocido, y por eso no estaba entre los favoritos. Antes de la carrera, Teru junto con el preparador Jorge Toutin, recomendaron al jinete que mantuviera a Trigal al final del grupo y que tratara de atropellar al final, el caballo había respondido bien en las prácticas.

El día de la carrera, los propietarios de pura sangre estaban reunidos, como de costumbre, en el cuarto piso de la Tribuna de socios del Jockey Club del Perú. Teru y sus amigos tomaban whisky, esperando ansiosos que llegara el momento del clásico, “habrá entendido bien este cojudo?”, pensaba Teru, refiriéndose al jinete.

Finalmente se dio la largada, vean el video aquí abajo. El jinete de Trigal viste casaquilla color verde agua.

Cuando vieron que Trigal quedaba en último lugar al darse la partida, todo iba como lo habían planeado, pero luego Trigal siguió quedándose y quedándose y al final andaba a 100 metros del penúltimo pura sangre. Noten cómo el narrador dice “fuera de carrera Trigal!”, lo daban por muerto al pobre, y Teru quería meterse debajo de la mesa o esconderse en el baño por la vergüenza. Al girar la última curva, Trigal seguía lejos del grupo, y Gerardo, amigo de Teru, dijo en voz alta “parece que se acerca! Está atropellando!”. A Teru le dió más vergüenza que Gerardo anduviera vociferando y le dijo: “¡cállate oye cojudo, no me hagas pasar más vergüenza!”…

Y entonces vino lo conmovedor: Trigal comenzó a coger más y más velocidad, parecía que volaba. Alcanzó al grupo, avanzó y avanzó y de haberle dado veinte metros más hubiera llegado en primer lugar. Fue placé, pero no importó entonces y no importa ahora. Se armó una fiesta en la tribuna de socios, no por Orizonte que terminó en primer lugar y fue una sorpresa, sino por el segundo lugar Trigal que con su atropellada fenomenal se había ganado el corazón de los verdaderos hípicos.

La pregunta que hasta ahora ronda nuestras cabezas es “qué carajo estaba pensando el jinete para traerlo tan lejos del grupo?”. Bueno, si no lo hubiese traído tan lejos tal vez Trigal ganaba pero el clásico no habría sido tan apasionante ni tan romántico. Salud!

Incomodidades del mundo oficinesco

agosto 30, 2006 1 Comentario

Hoy quiero hablar un poco sobre el baño de la oficina y de cómo un cojudo tímido como yo tiene que recurrir algunas veces a ciertas extravagancias para sentirse en paz; extravagancias que no serían necesarias si no fuera un cojudo tímido, sino uno de aquellos cojudos que se cagan en la nota.

Pongamos las cosas en contexto para comenzar: mi oficina es un lugar completamente limpio y antiséptico (recordemos que es el primer mundo), en otras palabras, hay pocos latinoamericanos. Esta última frase es como mitad en serio y mitad en broma, la mitad seria la constaté con tristeza hace un mes, cuando estuve en Puerto Rico visitando las oficinas que acabábamos de construir e inaugurar, todo parecía de primera, diseñado con muy buen gusto e incluso con un poco de exuberancia… hasta que me dieron ganas de hacer pichi. Leer más…

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Leonidas Diputado (Revista Caretas, Lima, 1990)

junio 30, 2006 1 Comentario

Lo que a continuación presentamos no es algo que se vea todos los días; rogamos, pues, que el lector preste gran atención y saboree línea por línea el artículo-entrevista escrito por el periodista peruano Jaime Bedoya.

En la edición del 1° de Octubre, 2005, mencionamos una carta que recibimos del Gran Riva: “(Mediodiablo) Te cuento que en Lima exhumé el numero de Caretas donde está el famoso artículo de Jaime Bedoya sobre el gran Carbajal; le saqué dos copias, una para ti y una para mí. Te pediría que cuando tengas tiempo escribieras un comentario, enumerando número de párrafo y línea, pero un comentario del tipo antropo-filológico-estilístico. Lo digo en serio.”Cojudeces.com respondió públicamente al Gran Riva con el siguiente pedido: “… esperemos que el Gran Riva colabore con nosotros y nos envíe cuanto antes lo que nos pidió: un comentario del tipo antropo-filológico-estilístico. Lo decimos en serio.”

Leonidas Diputado El orador de Trampolín se lanza a la piscina política.

(Transcrito de la revista Caretas, 12 de febrero de 1990) En el puesto número cuatro de la lista de diputados por el Callao presentada por el Frenatraca, figura el nombre de Leonidas Carbajal, el hombre-enciclopedia de Trampolín a la Fama. Animado por el jale electoral demostrado por personajes populares de la televisión (caso Ricardo Belmont, alcalde; caso Guillermo Rossini, regidor) y haciendo valer sus legítimos derechos ciudadanos, Carbajal va en pos de representar al primer puerto del país. Dice que no hace promesas. Y que de salir electo no renunciaría a Trampolín.


Trampolín a la Fama

Una Monalisa, un bustito de Juan Pablo II, un tumi dorado, dos pinturas paisajistas (vista de nevados huaracinos; puesta del sol selvática), y confortables granate, adornan la sala del probable próximo diputado por el Callao, Leonidas Carbajal Alvarado. ¿Y la computadora prendida? ¿Y la biblioteca repleta de libros nunca abiertos? ¿Los cartelones? No los necesita. La gente sabe, conoce. En un país analfabeto, él es El Verbo de los sábados por la tarde. Un hombre fascinado desde su infancia por los misterios del lenguaje. Extraña inquietud que no sólo le permitiría decirle un día a Augusto Ferrando… -Lo que tú tienes es un espasmo agudo de las bronquiales terminales con sibilancias diseminadas en ambos semitórax. -¿Qué es eso?, preguntó Ferrando -Que estás con tos. … sino que proyectaría su popularidad a nivel nacional con patada en Miami; e incluso ésta -en caótico y caluroso momento de la historia de su país- sería interpretada como incondicional garantía de representatividad ciudadana. Por eso Leonidas -impecablemente de blanco, salvo secciones geométricas en azul de su camisa y finísimas líneas multicolores adornando sus calcetines- se relaja sobre su confortable granate, sabedor que goza de dos verdades absolutas que lo elevan por encima de la computadora prendida y el estar explicándole a la gente quién es él y por qué. Primero, el cariño del pueblo. Segundo, el don de la palabra. Siendo este último, por lo poderoso, relativo.

-Leonidas, ¿ya tienes algún slogan? -Hermano, he estado pensando. Pero la verdad es que no me sale nada.Fue a través de una actividad ministerial recreativa llamada la hora del empleado público -destinada a explorar el talento dormido del burócrata- que Leonidas sintió el llamado del arte. Leer más…
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